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Categoría: General

111503Es una gran desgracia la cantidad de accidentes en carretera en los que se ven implicados vehículos de motor y vehículos de 2 ruedas sin motor (ciclistas) y la cantidad de muertos que de estos últimos se deriva.

Basándome en la experiencia adquirida por mi persona en diversos paseos a pié por el campo, por parques, por senderos… junto con otras personas caminando o haciendo footing, os puedo asegurar que el respeto que los ciclistas reclaman a los conductores de automóvil es totalmente interesado en la mayoría de los casos.

Como siempre he dicho, para que tus exigencias tengan alguna legitimidad debes ser el primero en dar ejemplo.

La distancia de seguridad que ellos exigen a los conductores es un respeto que no profieren a las personas que caminan por su ruta. Constantemente veo pasar a toda velocidad ciclistas solos o en grupo sin el más mínimo respeto por la integridad de las personas que caminan a pié, hasta el punto de que a veces han conseguido hacer caer al suelo a personas mayores y estoy seguro de que en muchas ocasiones han causado accidentes en los que quizás no haya habido muertos, pero en los que han demostrado a todas luces que ellos subidos a sus inócuas bicicletas no son muy distintos de los «malvados» conductores de coches o camiones.

Ellos usan para desarrollar su deporte las carreteras de asfalto que fueron concebidas para el transporte de personas, animales y mercancías, incluso carreteras sin arcén (por las que justito caben dos coches en anchura). Unos pocos insolidarios exigen a todos los conductores de automóviles que usan estas vías por necesidad para el transporte y desplazamientos (y no por placer dado el precio de la gasolina) que frenen su actividad, si es necesario que se detengan completamente o avancen en ralentí a paso de tortuga formando largas colas con el único propósito de que ellos puedan seguir usando esas vías públicas para hacer su deporte dominguero y disfrutar de su tiempo libre paseando de cháchara con los amigos.

Y yo me pregunto:
Si las carreteras fueran mucho más estrechas y hubiera tantos ciclistas como coches existen ahora y hubiera tantos caminantes a pié como ciclistas existen ahora … ¿habría menos cantidad de accidentes?

Y yo me plantéo:
Si en una carretera estrecha un grupo de ciclistas se encuentra un caminante a pié avanzando en su mismo sentido y el carril contrario está ocupado… Frenarán respetuosamente para hacer cola a la velocidad del caminante a la espera de adelantarle con un margen de seguridad … o pasarán rozándole y prácticamente empujándole al ribazo por haberles cortado el paso ?

La fría realidad es que tanto al volante como al manillar, todos somos igual de egoístas.

Rafa.

Recientemente todos nos hemos percatado de que la forma de comunicación basada en el chat (conversación dinámica mediante mensajes escritos) ha adoptado una gran relevancia a partir de la repentina aparición de los sistemas de mensajería gratuita a través de dispositivos móviles.

Si, me estoy refiriendo al sistema WhatsApp y sus contemporáneos u otros más antiguos como el messenger para móvil en sus diferentes versiones, plataformas y sistemas.

Y es que las operadoras de telefonía en su ciego afán recaudatorio han llegado tarde a la hora de regalar los SMS, y los sistemas basados en comunicación IP (de Internet) como los anteriormente mencionados les han comido el terreno.

El caso es que esta afición generalizada por mantener conversaciones vía chat a través del teléfono móvil ha convertido a muchos y muchas en inconscientes «fraseros», esto es, personas que piensan que el interlocutor les conoce y siempre sigue el hilo de la conversación.

El problema es que estas personas equivocan la naturaleza de los protocolos y trasladan su actitud «chatera» a otros sistemas de mensajería escrita, como por ejemplo el email.

Es por esto por lo que en ocasiones, una empresa que recibe millones de emails administrados por decenas de operadores se encuentra con la llegada de mensajes diáfanos con textos incomprensibles como:

«Pues si, es tal y como dices»

o

«Llegaré a las 4 y media»

Porque cuando «emailchateamos» con una empresa u organización que tiene varias personas contestando el correo debemos tener en cuenta que quizás la persona que recibe tu frase «suelta», no tiene constancia de la conversación de la que forma parte ni está siguiendo el hilo de la misma.

De tal forma que sería aconsejable que quienes puntualmente se comuniquen por correo electrónico, SE OLVIDEN del chateo e incluyan en sus contestaciones la conversación completa, como siempre se ha hecho.

Y es de sentido común, porque a nadie se le ocurre llamar a un amigo por teléfono y soltar una broma soez antes de oír la voz del interlocutor, porque el teléfono podría haberlo cogido la abuela o a saber quién…

Saludos a todos.

Extraido de mi Diario, 1 de Octubre de 2006

No seré yo
No con mis palabras tu corazón podrá sentir,
tampoco mis caricias en tu piel conseguirán,
que tu pienses que soy yo el único guardián,
de la celda que mantiene oculto y sin salir,
el amor que todos ellos intentaron capturar,
pero ninguno hasta ahora ha logrado recibir.

Si lo fuera
Tu cuerpo, tu mente, tu alma cada día,
podría disfrutar del reflejo de un sueño,
no una ilusión, sino amor real, alegría,
si tu me nombraras para siempre el dueño,
de tus caricias, susurros y besos, vida mía.

Nota del Autor:
A mi me gusta más el primero por que la suma de los caracteres en cada línea es exactamente igual en todos los versos incluyendo espacios y símbolos de puntuación (sé que soy raro)
😀

Rafa.

Deseos

Oct 28

Extraido de mi diario, 1 julio 2008

El niño no callaba: “Lo quiero, lo quiero, lo quiero… “, lloraba y pataleaba exigiendo su premio.

Finalmente comprendió que jamás conseguiría colmar su eventual anhelo. Al final sólo aquél viejo balancín caballito de madera negro, golpeado, rallado, desconchada su pintura, esa que un día protegió su pulida y veteada piel de las largas jornadas cabalgando por el duro y espartano desierto, sólo aquel desgastado équido conseguiría acallar los deseos de su corazón, a todo trote huyendo de los temidos pieles rojas a lo largo de la profundidad del pasillo iluminado por el brillo de la cera sobre el terrazo.

Entendió que en esta vida hay que saber plantarse a la hora de elegir. Hay que saber cual es el verdadero deseo. Y ese deseo es, en todos los casos la felicidad.

Él comprendió que mientras lloraba en aquel rincón lamentándose de su miserable vida por no haber conseguido hacerse con aquel sofisticado videojuego, su hermanito pequeño se divertía con el viejo caballito, y que en verdad eso era lo que importaba, el tener, el vivir, el conseguir mantener esos instantes en los que la alegría nos ciega de la realidad de nuestras vidas, en los que puedes considerar que ese instante eres realmente feliz.

Buscamos y re-buscamos, deshechando la mayor parte de esos feos o imperfectos juguetes durante nuestro camino, pensando quizás que más allá habrá algo mejor.

Cuando con el tiempo llegamos a haber sufrido el eco de nuestras palabras en la intimidad de la alcoba, entonces nos percatamos de que en realidad no hay un final en el camino, únicamente hay un duro y solitario recorrido. Un viaje que no acaba de llevarnos a ninguna parte y que sólo nos deja los recuerdos de las estaciones en las que pudimos bajarnos, paradas poco interesantes entonces, que ojalá volvieran a presentarse.

Pero ya es tarde, y nuestra avaricia ha roto el saco de los deseos y nos quedamos con el agujero de la soledad. Y ya este tren no parará ni en las malas estaciones; entonces es cuando comprendemos que a la mayoría de las personas en nuestra situación lo que más nos aisla es nuestra própia lucha por conseguir la mejor compañía.

Rafa.

Bueno, parece que el Blog ya está instalado en su mayor parte, espero que disfrutéis leyéndome.

Saludos a todos.

🙂